Es una irresponsabilidad, y una falta de respeto a la plantilla y demás organizaciones sindicales, convocar de forma unilateral una huelga solo por un afán oportunista de lavado de cara por la cercanía de procesos electorales. En CCOO seguimos donde siempre: defendiendo mejoras reales, sin gestos para la galería. Si ahora, de verdad, quieren unidad frente a la dirección, nuestra mano sigue tendida.
CCOO defiende y defenderá siempre la unidad sindical. Pero la unidad sindical se construye y materializa dialogando con las demás secciones sindicales para acordar motivos, objetivos y estrategias. Especialmente en un tema tan trascendente para una empresa como es la convocatoria de una huelga.
UGT no ha dado una información clara de en qué consiste la huelga, ni ha concretado cuándo piensa celebrar esa iniciativa que lanzó antes de ayer de “huelga de diez minutos dos días de febrero y marzo” por definir y de forma unilateral.
Esto demuestra que no es intención de este sindicato que la huelga tenga el mayor alcance posible, sino hacer un movimiento que, de cara a la plantilla, haga que parezcan enfrentados a la dirección. El motivo es la cercanía de procesos electorales importantes, entre otros en Madrid y Barcelona.
Lo cierto es que, en su comunicado, UGT alerta ahora de una deriva de la que ellos mismos son responsables y podían haber evitado. ¿Dónde estaban cuando muchos salimos durante la negociación del Acuerdo de Teletrabajo a luchar por unas mejores condiciones que nos permitan una conciliación efectiva y real de la vida laboral y personal?
En Endesa se dan condiciones de sobra para convocar una huelga. Y, bien planteada y organizada, acordada con todos los representantes de la plantilla, conseguiría revertir las agresivas políticas de Enel. No solo por los expedientes y la durísima política de Relaciones Laborales, sino por temas como la reducción del teletrabajo, la pérdida de poder adquisitivo, la exclusión de dos sindicatos del Plan de Pensiones, la aplicación del CED, la falta de personal en centrales,la impositiva reorganización en el ámbito comercial, etc.
Y sí, UGT ha sido cómplice y es corresponsable de todo esto. Pero también es cierto que, rectificando sus posiciones, puede ser determinante para que las personas trabajadoras de Endesa dejemos de perder convenio a convenio.
Mientras en otras empresas del sector eléctrico se han pactado revisiones salariales más ambiciosas, mayores garantías laborales y mejores beneficios sociales, en Endesa hemos visto cómo, con el V y VI Convenio Marco, perdíamos derechos históricos en temas como la tarifa eléctrica, ayuda de estudios, seguro médico y protección real frente a sanciones desproporcionadas. Hemos perdido todos, los de convenio de origen y los de convenio marco.
El VI Convenio Marco —firmado únicamente por Ugt por imposición de este sindicato a la dirección— mantuvo incrementos salariales insuficientes respecto al aumento del coste de la vida y permitió a la empresa endurecer el régimen disciplinario y recortar derechos. Hoy denuncian un modelo empresarial basado en expedientes, despidos y miedo. Pero ese marco lo avalaron cuando tuvieron la oportunidad de frenarlo.
No nos acompañaron en las reivindicaciones durante la negociación del segundo Acuerdo de Teletrabajo -el primero, mucho más favorable a la plantilla, solo lo firmó CCOO-, permitiendo y amplificando así que la empresa utilizase un discurso del miedo y debilitara nuestra posición colectiva.
Resulta llamativo que esta iniciativa llegue justo cuando en las próximas semanas esperamos que se desbloqueen procesos electorales importantes por volumen de trabajadores. En Madrid, lo procesos se paralizaron cuando reclamamos que todos los trabajadores en activo, incluidos AVS, pudieran ejercer su derecho a votar libremente. Tanto la dirección como UGT se opusieron conjuntamente.
También fueron de la mano cuando la dirección redujo la composición de la Mesa Negociadora del VI Convenio de forma que se le daba a UGT una mayoría absoluta que, de otra forma, no tendría. Tras la firma en solitario del VI Convenio, les afectó mucho que les calificáramos de ‘sindical partner’, e incluso hicieron mofa de ello. Pero es que eso es exactamente en lo que se habían convertido: un sindicato que trabajaba en alianza con la dirección perjudicando más y más a la plantilla. Ahora parece que sí les importa lo que sucede.
En CCOO seguimos donde siempre: defendiendo mejoras reales, sin gestos oportunistas para la galería. Si ahora, de verdad, quieren unidad frente a la dirección, nuestra mano sigue tendida. Pero el camino se hace andando. Y la unidad se construye con coherencia, no con amnesia selectiva, ni eludiendo responsabilidades. Si UGT da ese paso, y accede a sentarse con nosotros para estudiar la mejor forma de enfrentar, de forma conjunta, en unidad sindical, las intolerables políticas de la dirección, estaremos en el mismo camino.
Memoria para no repetir errores, coherencia para no defraudar a los que confían en nosotros y unidad sindical, este es el camino.