Nos cuentan que los dos últimos convenios han sido buenos para la plantilla. Los números dicen otra cosa.
Si el coste de la vida sube más que nuestros salarios, perdemos poder adquisitivo. Eso es, exactamente, lo que ocurre al aplicar la fórmula salarial firmada en el VI Convenio. La propuesta que defendió -y sigue defendiendo- CCOO es que los sueldos se revaloricen en función del IPC real anual más un porcentaje ligado a la productividad.
Tomando los datos IPC de 2024, 2025 y 2026, la actualización salarial pactada se queda por debajo de la inflación y genera una pérdida acumulada del 2,7%. Si añadimos la eliminación en el VI Convenio del 0,5% en las condiciones de la Paga Ebitda, la pérdida real alcanza el 3,2%.
Mientras tanto, los resultados de la compañía continúan mejorando, con el Ebitda previsto para 2026 situándose en niveles récord. La paradoja es difícil de mejorar: la empresa gana más, pero el valor real de nuestros salarios cada vez vale menos.
Por eso nos sorprende escuchar que "estamos bien" o que estos convenios han protegido nuestro poder adquisitivo. Porque cuando las cifras oficiales del convenio y la inflación se ponen una al lado de la otra, la conclusión es bastante sencilla: si necesitas más dinero para comprar lo mismo que antes, no has ganado poder adquisitivo; lo has perdido.